Tener una mascota es de gran beneficio para niños y adultos mayores, siempre que se decida cuidar de ellos en consciencia. 

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Este sábado 4 de octubre celebraremos el Día Mundial de los Animales, fecha seleccionada por un grupo de animalistas preocupados por el bienestar de la fauna en general. Esta fecha coincide con la festividad de San Francisco de Asís, que para los creyentes católicos es el patrono de los animales, quien se preocupó por el cuidado, el bienestar y la tenencia responsable de los animales, en especial los domésticos.

Al acercarse esta fecha, nos da pie a recordar la importancia de nuestras mascotas como parte de nuestras vidas, como parte de la familia. Sabemos que se dan muchos casos donde el perro sólo se ve como un animal de vigilancia. Pasa toda su vida en el jardín o amarrado; recibe alimento y agua, en el mejor de los casos. Se le ve como una herramienta y nada más.

Afortunadamente son cada vez más las personas que abren los ojos y conviven con sus mascotas, considerándolos parte de la familia, enuna relación sana y de respeto a la vida animal, a su esencia, a sus necesidades. Esta nueva tendencia a la tenencia responsable de mascotas nos ofrece beneficios importantes en varios niveles. Adoptamos hábitos saludables, como hacer ejercicio, nos volvemos más disciplinados.

De acuerdo a Verónica Navarrete, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, una mascota resulta de gran importancia en el desarrollo intelectual y afectivo de los niños, así como en la vida cotidiana de los adultos mayores.

Niños conectados con sus emociones

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Por lo regular los niños son los primeros en pedir una mascota en casa. Si se le regala uno, a manera de juguete, perderá el gusto pronto. En cambio, si se le guía en el proceso, si se le inculca el respeto a la vida, el tener un compañero animal será una experiencia maravillosa.

A través de la interacción entre el niño y su mascota, podrá percibir ciertas necesidades del animal y atenderlas de inmediato. Si tiene hambre, tiene frío, quiere ir al baño o necesita salir de paseo. Por otro lado, esta relación entre el niño y el animal, ayuda a expresar afecto hacia su mejor amiguito.

Los niños con sus mascotas pueden expresar afecto y cariño, a la vez que comprenden que los animales, así como todos los seres vivos, requieren de cuidados, respeto y atención. Esto repercute en el desarrollo de la sensibilidad y tolerancia de los pequeños, permitiéndoles tomar conciencia de que los seres vivos tienen diversas necesidades y que las expresan de modos diferentes. Además, en la vinculación con sus mascotas, los niños aprenden que la comunicación entre los seres vivos no solo depende de las palabras, sino que existen diversas formas de comunicarse. Comenta Navarrete.

Es muy importante que, desde temprana edad, los niños aprendan a respetar a los animales, ser compasivos con ellos y así se evitará caer en círculos de violencia. La clave es reconocer si es el momento adecuado de tener un compañerito animal, considerando diversos factores como la edad del niño, su rendimiento académico y la situación familiar. Si el niño tiene malas calificaciones o si hay conflictos familiares, tal vez no sería la mejor idea.

Gran compañía a adultos mayores

© Unity Hospice

Para los adultos mayores, una mascota significa más que compañía,son un apoyo en todos los sentidos. Al darle todos los cuidados necesarios, evitan el sedentarismo y les permite tener una rutina; en el caso de tener perro, necesita paseos y la visita ocasional al veterinario. Además, una mascota da la oportunidad al adulto mayor de expresar sentimientos y emociones que a lo mejor en otro contexto evita.

En este caso resulta importante elegir a la mascota adecuada, de acuerdo al estilo de vida de la persona y el nivel de energía de la mascota. Un cachorro de akita no sería la mejor opción, o cualquier perro joven en ese sentido, por la actividad que requiere.

Para el adulto mayor, el perro le permite sentirse más seguro en casa, le permite saber con facilidad si suena el teléfono o si alguien llegó a la casa. En caso de padecer alguna enfermedad crónica, los perros entrenados son capaces de predecir algún ataque o convulsiones, hasta niveles de insulina fuera de lo normal en su compañero humano — una tía con diabetes se salvó en una ocasión gracias a su perrita.

Una  parte relevante es el apoyo a nivel anímico que brindan las mascotas a los adultos mayores. Los hace sentirse acompañados y que le importan a alguien; les brindan alegrías que los aleja del fantasma de la depresión y la soledad. Es más, se ha visto que muchas veces disminuyen las quejas somáticas de los adultos mayores al tener una mascota. Señala la experta.

Por esto y otros beneficios que ofrecen a la humanidad — a los niños con autismo, a las personas con capacidades diferentes, a aquellas personas que se quedan sepultadas en escombros después de algún sismo —, les estaremos eternamente agradecidos. La mejor forma de hacerlo es ofreciéndoles una tenencia responsable, reconociéndolos como seres vivos sensibles, capaces de crear conexión con sus humanos, de tener compasión y empatía.